jueves, 17 de noviembre de 2011

Mi querido Noviembre ♥

El café estaba apunto de enfriarse, no sabia si seguir bebiéndolo u optar por dejarlo ahí, a la deriva del viento, que se helara con el tiempo, tal y como había sucedido con mi corazón. Tomé un sorbo mas pero ya no fue de mi agrado, tal vez si lo hubiera calentado de nuevo habría sido como antes, pero estaba claro que su sabor ya no seria el mismo, ya no sería aquel café recién hecho que me hacia sentir confortable...


Las horas pasaron y yo continuaba sentada en aquel sofá junto a la ventana, no me cansaba de mirar las hojas de los arboles caer. Adoro noviembre; primero caen las hojas para que cada árbol pueda renovarse, las calles quedan invadidas de ellas y se pintan de diferentes colores, uno puede caminar y disfrutar de aquel momento, aunque al final vienen las lluvias y con ella se lleva las hojas del suelo, para dejar nuevamente las calles vacías. Cada cosa siguiendo su ciclo, algo termina para que algo mas pueda comenzar.


 Pero yo sigo aquí sentada con la esperanza de que algo nuevo me pueda suceder, sigo esperando a que algo pase pero lo único que veo pasar es mi vida, llevo horas perdidas de mi tiempo tan solo soñando en lo que pudo o en lo que podría ser.
Justo cuando estaba en darme por vencida, el teléfono sonó.

-¿Bueno?-Contesté.
-¿Elen?
-Si, ¿Quién habla?
-Soy yo, Andrés ¿Me recuerdas?
"Como olvidar a quien pudo darme mis mas hermosos y felices días, pero también los mas amargos..."
-¿Has estado bien?-Preguntó con voz nerviosa.
-Algo mas que bien ¿y tu?
-Bien, supongo...- Guardó un silencio absurdo pero que no duró mucho tiempo -¿Crees que algún día puedas perdonarme?
-Me alegra que estés bien, pero ¿perdonarte de que?- Le pregunté -Ya no te preocupes, no tienes que seguir llamando, puedes continuar con tu camino, no necesito que llames mas, estoy bien, puedes irte, mi corazón ya no te necesita, mi cuerpo no requiere de tu calor, mis oídos ya se cansaron de la melodía de tu voz, mis ojos ya no quieren mirarte y mucho menos llorarte, tu ausencia se encargó de hacer el trabajo que tu presencia no pudo realizar "Enseñarme a olvidarte". No hay nada que perdonar, hace tiempo que te eh dejado en libertad...

No dejé que respondiera y colgué el teléfono.

No se si esta era una de las cosas que esperaba, pero los sentimientos de culpa y dolor se han ido, estoy dejando ir a mi amor de tantos años, tal como hacen los árboles; dejan a sus hojas escapar junto con el viento, para que las nuevas puedan nacer.
Ahora estoy seca y vacía como aquellos árboles en otoño y aunque todavía no llega el invierno se que estaré preparada para cuando el momento llegue, aguantaré este frío en mi corazón y estaré lista para cuando la primavera llegue y entonces yo, podré renacer de nuevo.
Pero mientras tanto éste café se ha puesto demasiado frío, lo tiraré y me haré uno nuevo, lo endulzaré para hacer feliz a mi alma y disfrutaré de este hermoso momento de soledad junto a mi ventana, en este mes de Noviembre, viendo las hojas de los árboles caer.
Tal vez su recuerdo me acompañe por un tiempo, pero no importa, lo soportaré... ♥

1 comentario:

Tahis dijo...

Tienes un premio en mi blog

http://loca-entre-cuerdos.blogspot.com/2011/11/segundos-premios.html

Besos!!!